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Patagonia en moto V. El Bolsón – Anticura.

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Día 29. 26 de Diciembre 2011 (lúnes)

EL BOLSÓN – LAGO PUELO – BARILOCHE – DINA HUAPI = 178 km

Desperté temprano para completar el diario retrasado. El cielo era claro y tenía ganas de arrancar y ver más paisajes, las ciudades me aburren. Tenía como objetivo buscar una cabaña que estuviera a pie de cualquier lago.

Primeramente fuimos al Lago Puelo. Atravesamos una población con el mismo nombre. Todas las casas estaban construidas de madera y me resultó difícil elegir la más bonita, ya que todas ellas eran increíblemente bonitas, con sus jardines de flores y césped muy bien cuidados. No encontré lo que buscaba.

Nuevamente atravesamos El Bolsón y nos dirigimos al norte. La carretera era digna de pasear en moto con sus curvas y la espectacular belleza del paisaje de altas montañas cuajadas de frondosos bosques de pinos y otras especies. Nos cruzamos con otros grupos de motoqueros.

La entrada a la ciudad de Bariloche no es digna de la pomposa publicidad que anuncian. Vertederos al aire libre con los miles de plásticos sujetos a las alambradas reciben a los visitantes. Nos adentramos a la ciudad atravesando sus barrios humildes y prácticamente salimos de ella en busca de la apetencia de buscar una cabaña a 2 metros del Lago Nahuel Huapi.

En la salida de la ciudad a unos 12 km hacia Villa Angostura, preguntamos en una posada a escasos 50 metros del lago, pero no nos convenció y seguimos camino. A pocos km en una especie de bar-restaurante llamado El Boliche Viejo, paramos a preguntar por lo que buscamos y de paso tomarnos unas cervezas.

Pues bien, resultó ser el viejo (ahora restaurado) almacén donde se reunían Butch Cassidy y su banda, hoy es un lugar histórico que conserva el espíritu de aquellos tiempos. El dueño llamado José Luís nos recibió con alegría, también su mujer y el cocinero. Se les notaban la falta de alegría y escasez de turismo motivado por las cenizas del volcán Puyehue. Tomamos unas cervezas acompañadas por dos empanadas y, nos quedamos a comer un bife de chorizo para los dos acompañados de ensalada y de postre flan casero con su crema también casera. Nos costó 193 pesos (50$). El lugar lo merecía. Telefonearon al dueño de una cabaña que decía que estaba a pie del lago con wifi y blablablá.

El lugar se llama Dina Huapi y está enclavado a 12 km de la ciudad de Bariloche. Es una pequeña población de casas de madera hermosamente construidas al pie del Lago Nahuel Huapi. Resultó que la cabaña, por cierto muy bonita, estaba a 200 mts del lago y el wifi operativo en un solo punto fuera de la propia cabaña. Como estábamos cansados y con mucho caló, decidimos quedarnos al precio de 250 pesos (60$) por noche. El conjunto donde estaba esta cabaña se llama Samy Hue.

Dimos un corto paseo por la orilla del Lago para hacer hambre, al anochecer sobre las 22:00 hrs preparamos una rica cena frugal y sin grasa. La gran cama y el silencio me envolvió de un tirón.

Los km recorridos hoy fueron 178 km.

El día lo clasifico como : “gozada de motoquear por curvas”.

 Día 30. 27 de Diciembre 2011 (martes)

DINA HUAPI – MONTE TRONADOR – DINA HUAPI = 194 km

Dormí de un tirón. El día radiante como días pasados. El ánimo nuevamente por las nubes, ya que parcialmente tuve buenas noticias.

Sin dudarlo preparamos el pequeño macuto del Bala con comida de emergencia (mantecol y budín), agua y algunas herramientas. Arrancamos las monturas y nos fuimos hacia el Lago Mascardi, de allí, una pista de ripio (como no) nos adentra al Parque Natural Nahuel Huapi (zona sur), por supuesto pagando 50 pesos por barba. No colaba eso de que éramos Argentinos-Ché. La pista se dividía en dos tramos, el primero de 9 km compartido con los que bajaban (dos manos), otro de 31 km con horario de circulación (una mano) y el tercero, nuevamente compartido.

La subida hasta la base del imponente Cerro o Monte Tronador de 3478 mts que curiosamente es un volcán, iba bordeando el cristalino Lago Mascardi. La pista con mucho ripio suelto y con muchas curvas muy reviradas transcurría entre frondosos bosques donde apenas se traspasaba la luz de un sol sin piedad.

En una de las muchas  paradas para fotografiar el inmejorable paisaje que teníamos de frente, el Bala se da cuenta que no tiene su macutito de la señorita Pepis. Los genios son así, olvidadizos. Después de mucho cavilar, se da cuenta que se lo dejó en la cabaña. La subida hasta Pampa Linda (31 km) es dura y con tensión. Para desayunar nos metimos entre pecho y espalda unas hamburguesas de campeonato con té y mucha agua.

El termómetro marca 31º que con el casco, las botas, los pantalones y la zamarra de la moto es como llevar una armadura del siglo XV. Continuamos los últimos 8 km de doble mano hasta llegar a la Garganta del Diablo. En el bareto de la garganta, comimos una rica tarta de manzana con otro té y mucha agua (nota, estamos a dieta).

Un bonito camino super-empinado nos conduce a la gran cascada del Glacial Castaño Overo, que viene directamente del Monte Tronador.

Bebimos de las fuentes del Glacial, y de camino de regreso paramos en el Glacial negro del Manso, también espectacular.

Regresamos de nuevo a Pampa Linda a comer y hacer tiempo para la bajada, todos de una vez. Nos dimos unas sesiones de yoga-spanish, o sea, una siesta en una pradera resguardad del sol debajo de un pino.

La bajada fue espectacular, ya quisieran los del Dakar tomar las curvas como nosotros. Quisimos ver la Cascada Los Alerces pero el horario de subida no coincidía ya  correspondía a los de bajada.

Cogimos el goudroné con alegría después de chupar tanto polvo.

Casi al llegar Dina Huapi, nos metimos por otro camino de ripio para ver las Grutas del Volcán, estaba cerrado y la caminata es con guía. Fuimos al super a comprar la cena y mucha cerveza negra, y aquí estoy escribiendo este diario con la musiquita de Silvio Rodríguez del super-Ipod del Bala.

Los km que nos hemos chupado con polvo han sido de 194 km.

La jornada la clasifico como : “imponente”.

Día 31. 28 de Diciembre 2011 (miércoles) “Santos Inocentes”

DINA HUAPI – ENTRE LAGOS (PUYEHUE) = 203 km

Como en días anteriores, la mañana era radiante y prometía un día de calor. Atravesamos una pequeña zona de estepa típica de la pampa para adentrarnos entre curvas y montañas a otros lagos con grandes bosques verdes, poco a poco, comenzamos a ver rastros de ceniza en los bordes de la carretera. Este rastro de ceniza iba en aumento, pequeños grupos de trabajadores camineros junto con buldozer cargaban mediante palas los camiones. Paramos a tomar fotos ya que el manto de ceniza blanco parecía envolver el paisaje. El caos fue atravesar la bonita ciudad de Villa de  Angostura. Esta ciudad dedicada exclusivamente al turismo y poblada de hermosas casas de madera a cada cual más hermosa parecía haber sido recuperada de la inundación de ceniza.

Todo era blanco y se veían algunos propietarios de comercios regar constantemente sus alrededores, incluso la carretera principal y que atraviesa la población estaba regada para no levantar el omnipresente polvo de cenizas.

Se notaba que todo estaba triste, no había el turismo deseado y por lo tanto todo decaía. El cúmulo de restos de ceniza iba en aumento al acercarnos a los pasos fronterizos. Todo este paisaje yermo que en años anteriores era de un verde resplandeciente aparecía blanco ocre, casi gris claro y sin vida. Donde hubo verdes pastos ahora eran pastos muertos.

Todo este manto gris-blanquecino continuó hasta atravesar la frontera Argentina. Curiosamente y como si fuere un capricho de la naturaleza pasado el control fronterizo de Chile, el blanco mortecino daba paso a otra nueva vida, con otro tipo de bosques más densos y cuajado de frondosa vegetación siempre verde clorofílico.

Proseguimos el camino contando los kilómetros finales y parecía que las cabalgaduras se negaban a encerrarse en su tramo final. A 60 escasos km del final,  aparecieron una cabañas con restaurante llamado La Valenciana contacto@valenciana.clun grupito de coquetas cabañas a escasos metros del Lago Puyehué (el volcán causante de tanta ceniza). Todo prometía y la ilusión que buscaba hace días, se transformaba en realidad. El precio por día es de 43$, el lugar más barato y bonito encontrado. Tenemos un porche con un viejo árbol Sauce Llorón, su mesita de campo, barbacoa, embarcadero y el agua bañando nuestros pies. Todo a pedir de boca, rápidamente nos miramos y pensamos en quedarnos hasta la partida definitiva hacia España el próximo 2 de Enero.

Para colmar nuestra alegría, justo enfrente nuestro, tenemos el famoso volcán Puyuhué soltando grandes fumarolas de nubes de ceniza que debido al viento van a la otra parte de la Cordillera Andina, Argentina. Tenemos como vecinos una pareja de alemanes que viven en Santiago y también han elegido este mágico lugar para hacer fotos al volcán.

Los km realizados hasta encontrar este mágico lugar han sido 203.

La jornada la clasifico como : “Madre Naturaleza”.

Día 32. 29 de Diciembre 2011 (jueves)

ENTRE LAGOS (PUYEHUE) – OSORNO (fin del viaje en moto) = 49 km

El día amaneció ligeramente nubloso, la corona del volcán estaba difuminada por la nube de ceniza. El ligero viento varió de rumbo, a esta hora soplaba de este-norte.

Nos trajeron el desayuno a la cabaña, todo un lujo. Acoplamos los portamaletas en el último corto viaje que nos quedaba. Como en todos estos días, arrancaron a la primera y sus rugidos coparon la tranquilidad del lugar, haciéndose notar la potencia de sus motores, los pocos kilómetros de pavimento se hicieron muy cortos. Una vez llegados a los boxes de MotoAventura y apagados los motores, ambas cabalgaduras quedaron en completo silencio.

Estuvimos comentando nuestro particular Dakar con un grupo de gabachos, tres en moto con ayuda de una camioneta y bajaban por la R-40, chupao. Luego dos bávaros con sendas BMW 650 y todo, todo a estrenar decían que bajaban por la Austral, que Dios los coja por confesados, estos iban a sudar. Por último apareció Land-4×4 con su imponente GS Adventure, un joven armario canadiense que lleva 45000 km recorridos desde Alaska y bajaba por la Austral más profunda queriendo cruzar el paso de Villa O´higgins a la parte Argentina hasta Ushuaia. En los mapas, este paso es caminando, pero Land-4×4 lo quiere cruzar con su moto, y seguro que lo cruzará.

I figured they would arrive at the shop shortly so I rolled in for the tire.  While there I spoke with Eduardo and Domingo from Spain. Their story was one of the most inspirational of my trip to date.  Twenty five years ago these two friends rode from Spain to Argelia on used Honda XL200′s .  On the twenty five year anniversary they flew to South America, rented a couple of bikes and rode to Ushuaia.  These two guys were all smiles and had great energy.  Their story like so many others I have listened to on my travels lightened my step and put a smile on my face.

Nos dimos nuestros blogs y quedamos pendientes de recibir sus noticias sobre el famoso paso. Gran tipo en todos los aspectos.

Alquilamos un vehículo para desplazarnos y recorrer los volcanes y montes de los alrededores de nuestro tranquilo y espectacular campamento. El coche es un Chevrolet Spark LT con matrícula DH.WG.77, con 5712 km de salida. Lo llamaremos el “pulguita” porque es la mínima expresión de un vehículo.

Hicimos la compra de provisiones para estos días y planeamos el ataque a las proximidades de los volcanes de esta zona que son: el Casablanca, el Puntiagudo y el Osorno.

La tarde transcurrió con las correspondientes fotos y éxtasis de las fumarolas del volcán Puyehué. Vimos nuestro correspondiente programa del Dakar y la cena fue exquisita y frugal, regada por nuestro vino preferido Casillero del Diablo.

La triste jornada de hoy es  : “Game Over

El total de km recorridos en este extraordinario viaje en moto fue de 7.918 km

Nota: Nuevamente hemos cambiado la salida de Osorno para el 2 de Enero, y por lo tanto, nos quedaremos en nuestro campamento para terminar el año 2011.

Día 33. 30 de Diciembre 2011 (viernes)

LAGO PUYEHUÉ – PARQUE NATURAL PUYEHUÉ – ENCANTO – SANTA ELVIRA – EL TIGRE – EL PONCHO – LAGO RUPANCO  = 198 km

El cielo está claro y por la cumbre del volcán se divisa la clásica neblina de polvo de ceniza con dirección este. Con el “pulguita” arrancamos primeramente hacia el Parque Nacional de Puyehué por la Ruta de Aguas Calientes  – Antillanca.

Pronto pasamos al incombustible y fiel “ripio” y, según subíamos el paisaje de singular belleza iba cambiando. Comenzamos en la Laguna Espejo con sus flores Lotos repoblando sus orillas, estas flores fueron introducidas allá por los años 70. Pasamos por la Laguna del Encanto y por el Lago Toro, cruzamos por centenarios bosques de Lengas y previo pago, llegamos al cráter Raihuen.

Un grandioso boquete con lava rocosa  y dos pequeños charcos de agua con renacuajos. La bienvenida nos la dieron una legión de tábanos rojos que junto con los renacuajos y lagartijas, son los únicos habitantes de esta hostil olla recalentada.

Subimos hasta el mirador Gaviotas y de allí escalamos andando la cima rechoncha de una montaña para deleitándonos de un paisaje extraordinariamente hermoso.

Las cumbres nevadas de los volcanes Casablanca, Puntiagudo y Osorno se erguían majestuosos.

El paseo con el “pulguita” continuaba, y el Bala siguió un letrero que decía “cabañas en el lago”. Cambiamos de ruta enfilando el morro del “pulguita” hacia el Lago Rupanco atravesando pequeñas aldeas como la de Encanto y otras, era el Chile profundo. Recogimos a una señora mayor que venía de vender sus quesos de vaca y la llevamos cerca de su casita en el campo en Santa Elvira, seguimos ripio arriba hasta llegar a un cartel que anunciaba Zona Indígena del Parque Nacional del Puyuhué.

Comentamos con un parroquiano la pista para bajar al Lago Rupanco y nos dijo que podíamos cruzar una verja que decía propiedad privada. El Bala no se lo pensó, abrimos y nos metimos en la boca del lobo. La pista estrecha y sin mucho transitar atravesaba cientos de centenarios árboles coihues con sus lianas, la pista de ripio suelto iba descendiendo poco a poco con fuerte pendiente, para no quedarnos con la panza colgada, bajábamos por las crestas de los ripios, y en un punto estrecho, tuvimos que mover tierra para que nuestro “pulguita” pudiera pasar. Llegado a este punto le dije al Bala que no había retorno, y que llegado al lago no había salida.

El espíritu del Bala decía que sí, que tenía que haber una salida lógica. Seguimos bajando hasta cruzarnos con una camioneta pick-up con unos trabajadores de la zona. Cuando nos vieron con el “pulguita”, pensaron que estábamos locos. Nos confirmaron que no había salida por pista alguna, solamente una pequeña barcaza podría sacarnos de este gran problema.

Completamos la bajada hasta llegar a una propiedad privada con una elegante casa de madera, cobertizos y otra casa del guardés, un tal Rolando. El tal Rolando nos confirmó nuevamente que llegamos al final del viaje y que efectivamente como caído del cielo, había la posibilidad de sacarnos de allí mediante una barcaza. La suerte del Bala se cumplió nuevamente, había salida, pero no era fácil, ya que había que contactar con la embarcación.

La única forma de contactar con la barcaza era mediante celular, el del Bala no tenía cobertura  y con el celular de Rolando tampoco teníamos suerte. Al cabo de tanto insistir, consiguió contactar con otro celular de otra persona para saber el celular de la barcaza.

En la palma de mi mano apuntamos una serie de números (muchos) y poder contactar con nuestra salvación. Como no teníamos cobertura, los tres nos fuimos a una playa privada del dueño de la propiedad llamada El Tigre de un tal Don Luís Izquierdo, arquitecto chileno. El tal propietario poseía una casa de diseño semi-escondida, una pasada casa y con gusto.

Bueno, volviendo a intentar que el milagro se haga realidad y poder conseguir salir del serio atolladero que nos habíamos metido, ahí estábamos los tres comidos por los puñeteros tábanos rojos en medio de la playa para pedir socorro y que nos viera el tipo de la barcaza. Un show, para grabarnos. Visto que el posible método de saltar,  agitar los brazos y chillar hasta quedarnos mudos no funcionaba porque ni rastro de la barcaza, el tal Rolando, intentó nuevamente contactar con su celular al barquero. Bingo ¡¡¡ le comunicó que había que recoger a dos señores y llevarlos a otra parte del lago. Agradecimos su predisposición en ayudarnos y compensamos las tres horas invertidas con 10000 pesos (20$). Fuimos al posible embarcadero en una arrinconada y curvada playa de ripio. Todo este tiempo fuimos literalmente comidos por los asquerosos y puñeteros tábanos rojos. Tuvimos que meternos dentro del coche sin aire acondicionado, y mirar en la lejanía la llegada del deseado milagro. Después de otra hora de espera y recocidos dentro del “pulguita”  a través de las ventanillas veíamos y oíamos la plaga de tábanos esperando que saliéramos de la sauna.

La barcaza llamada Victoria apareció con la carga de una vaca y su retoño en el hueco donde presumiblemente teníamos que acoplar al “pulguita”. El barquero se quedó asombrado al vernos allí con un vehículo, pues pensaba que solamente tenía que transportarnos a nosotros y no contaba con el extra del “pulguita”. En sus años de transporte por el lago, nuestro coche sería el segundo en transportar. Solamente transportaba maderas, pertrechos, personal y animales. El milagro se hacía realidad poco a poco, solo faltaba como subir al “pulguitra” a la barcaza. Con la inestimable ayuda (los 10000 pesos) de Rolando quien proporcionó dos tablones de buena y dura madera que debía de pesar lo suyo, los colocamos y calzamos para que el Bala hiciera pericia de su excelente conducción. Increíblemente el “pulguita” ocupó el pequeño espacio que le dejó la vaca y su ternero. La compuerta hubo que medio cerrarla.

Atravesamos el lago hacia un lugar de playa llamado El Poncho. Nos faltaba cumplir la tercera parte del milagro, bajar al “pulguita”. Calzando la compuerta con la playa de ripio, nuevamente la pericia del Bala bajó al “pulguita” sin mayor contratiempo. El milagro se hizo realidad. La suerte del Bala se cumplió con éxito.

Seguimos la pista de buen ripio hasta nuestro campamento base, el Lago Puyuhué. Para conmemorar esta auténtica aventura, nos metimos entre pecho y espalda una parrillada variada de carne regado con vino Casillero del Diablo.

Quedé listo del todo.

El recorrido de este día fue de 198 km.

La jornada la clasifico de : “auténtica Aventura”.

Nota: La ley de Murphy nuevamente se cumplió en lo mejor de la jornada, ver el “pulguita” subido de forma equilibrista entre dos tablas para subirlo en la barcaza junto con la vaca y su ternero, y sacarlo por la playa. Todo ello quedó sin grabarse por falta de baterías en las dos cámaras.

Día 34. 31 de Diciembre 2011 (sábado)

LAGO PUYEHUÉ – RUCATAYO = 104 km

Amaneció nublado y el día prometía ser tranquilo. Arrancamos al “pulguita” y nos adentramos por pistas hacia el volcán Puyehué, como el que va al cine. Nuevamente recorrimos el Chile profundo. En Chile, las estancias argentinas se llaman “fundos”. Pasamos por algunas de ellas y, no son tan grandes como en su vecino país.

Todas las casas son de madera y muy bonitas. Llegamos hasta la escuela de una pequeña aldea llamada Rucatayo muy próximo al volcán Puyehué pero la pista de ripio suelto era ascendente y la tracción del “pulguita” no era buena. Con las mismas desestimamos tomarnos unas fotos dentro del cráter con sus fumarolas llameantes de cenizas, y regresamos a la base.

Estuve viendo por tv la “alargada” del Dakar y poniendo al día el diario de campaña.

Reservamos mesa para la cena de Fin de Año acompañados de tres familias al completo y otra parejita, donde ella “la pájara”, mostraba más interés por nosotros que por su consorte. La cena estuvo consistió primero en un coktail de Pisco-sauer, asado de cordero y carne vacuna, con bufet-libre de ensaladas, regado con vino suave del país y otro bufet-libre de postres. Para las campanadas, sin uvas, una botellita de semi-seco Valdivieso, bastante malo y una trompeta de papel que decía “feliz cumpleaños”. La madrugada del nuevo Año 2012 era estrellada y limpia, solo los gritos de los chinitos turbaban la paz nocturna. No se veía, pero le volcán seguiría soltando sus enormes nubes de cenizas, advirtiendo que la madre Naturaleza sigue viva. Con el atracón en la panza, quedé dormido pensando en un futuro viaje “la conquista de Atacama”.

Día 35. 1 de Enero 2012 (domingo)

LAGO PUYEHUÉ – ANTICURA (SALTOS DEL INDIO Y DE LOS NOVIOS) = 91 km

El nuevo año despertó claro y limpio, la neblina de ceniza coronaba el volcán. Resulta que en el cráter del volcán Puyehué no hay actividad, toda la ceniza y piedra pómez que desprenden las fumarolas son grietas abiertas cercanas al cráter.

Viendo que las horas de contemplar toda esta maravilla de la naturaleza iban acabándose, quisimos acercarnos al volcán por la cara este, y fuimos a una zona boscosa llamada Anticura, desde aquí parte un sendero que conduce al Salto del Indio.

La senda transcurre entre bosques de grandes y ancestros árboles Coihués y está tapizada con ceniza del volcán. Vemos enormes árboles con sus troncos de casi 2 metros de diámetro arrumbados en medio de la senda. La caminata transcurre entre la maleza arbolea con sus lianas sin dejar de pasar la luz del sol.

Por unas antiguas escalinatas construidas en madera bajamos al lecho del río y contemplamos el salto de agua grisácea mezclada con cenizas y piedra pómez. El sitio y espectáculo es impresionante. A escasos kilómetros y próximo a la carretera, contemplamos el Salto de los Novios, también espectacular. Empecé a recoger la ropa y preparar la bolsa que iría cargada de ilusiones, energía y toda clase de piedras, ornamentos, esqueletos y demás curiosidades que he ido  encontrando en este maravilloso viaje a la Patagonia en compañía del inseparable “Bala”.

Escribo este final de viaje desde la cabaña, acompañado con música de Supertramp, y fotografiando pajaritos, para qué pedir más !!!!!.

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